Alguien me está dejando ciego por segunda vez

 Por Claudio Gregoire

Cuando quedé ciego, hace ya mucho tiempo, una de las primeras reacciones que tuve fue el preguntarme por qué a mí me estaba pasando esto.

Según yo, era injusto, ya que a mis 17 años nunca había hecho algo tan grave en contra de nadie que me hiciese merecedor de una cosa así.

Mi segunda reacción fue apelar a todas las creencias conocidas para que algo -o alguien- me explicara el tan buscado por qué… Pero nada.

Luego de unos meses, caí en que la naturaleza, sin motivos aparentes, suele descuidar a uno de los suyos dejando alguna mutación o enfermedad que le jode la vida. En fin, suena mal decirlo, pero la cosa es así: te jode la vida.

Como el ser humano es un animal de costumbre, muchos discapacitados nos vamos adecuando y acostumbrando a nuestra nueva situación. Y con el tiempo, más mucho esfuerzo, hacemos una vida lo más normal posible. Si, lo más normal posible.

Así –y repito: con el tiempo y mucho esfuerzo- la cosa camina, y podemos tener una vida y rutina adaptada a nuestras posibilidades.

Sin embargo, en esta “normalidad” hay un tema que me preocupa. Y es que  hoy como sociedad, y quizás sin darnos cuenta, hemos llegado a un punto en que el hombre ya no sólo se quiere parecer a dios o la naturaleza en su afán creador, sino que también cometiendo los mismos errores.

Y el ejemplo que lo grafica, es totalmente cotidiano.

Usted no tiene porqué saberlo, pero la tecnología, la misma que usted usa a diario, no es accesible ni usable para todos. ¿Lo había pensado? Pues así es: ni su televisor, computador, teléfono móvil, refrigerador, equipo de radio, lavadora, horno microondas, ascensor, cajero automático o lo que usted se pueda imaginar, puede ser usado por todos.  Pero lo interesante, es que sólo con algunos pequeños cambios, y no tan costosos, sí lo podrían ser. Ejemplos hay algunos, pero no es a lo que me quiero referir hoy (lo dejamos pendiente para otro post)

Precisamente el avance de las tecnologías ha llevado a la sociedad a una nueva era. Y  junto a ella, en mi opinión, el mundo de los discapacitados también ha cambiado, por lo que podríamos hablar también de una nueva era de la discapacidad: la 2.0.

Hace 20 años, cuando quedé ciego, no sabía ni encontré a nadie para expresarle toda la rabia con lo que me estaba pasando. Nadie quien me pudiera dar una respuesta para saber en que fallé, o por qué a mí me tenía que pasar esto. En esa época nadie ni nada se hizo responsable. Pero hoy la cosa es muy distinta.

Si, muy distinta porque hoy sé perfectamente a quien culpar. A qué personas, a qué políticos, a qué empresas, a qué países… hoy le puedo poner nombre y cara a quién me está dejando a mí y a millones de personas, nuevamente ciego y al margen del mundo. Y esta vez no me voy a callar.

Lo malo es que soy uno solo…  bueno, con los discapacitados del mundo podemos ser millones… pero no alcanzamos la relevancia para que estas personas, políticos, empresas y países nos escuchen.

Sé que esto le puede parecer lejano y fuera de sus necesidades. Pero piense en algo que escuché una vez y me hizo mucho sentido: tal vez ahora usted y los suyos no tengan ninguna discapacidad, y me alegro por eso, pero todos -cual más cual menos- cuando envejecemos tendremos una: o baja visión, o baja audición, o problemas en las piernas, o alguna parte de nuestro cuerpo nos impedirá hacer una vida normal. Sólo entonces, se dará cuenta que por barreras arquitectónicas no podrá entrar a ciertos edificios, restaurantes, paseos. O que por barreras tecnológicas no podrá usar su teléfono móvil, ni computadora, ni lavadora, ni escuchar la televisión, ni muchas cosas más y tal vez ya sea demasiado tarde.

Por eso quise escribir esta columna, para pedirle a usted, y a todos los que conoce, su ayuda, y hágalo pensando que se está extendiendo un cheque a largo plazo.

Mi idea es muy sencilla, pues no le voy a pedir lo lógico que sería que usted no comprara tecnología que no es accesible. No estoy tan loco como para pedirle eso. Pero sí le puedo pedir que si usted está en alguna red social, ponga un enlace sobre este tema, sobre la accesibilidad de la tecnología, que no es otra cosa, que la posibilidad de integrarnos, todos, a la vida del mundo actual.

Por ejemplo en twitter: #quierotecnologiasaccesibles… o en su blog, o en facebook puede poner un enlace a este artículo. O mejor aún: podría enviarle este artículo a un político o empresario conocido, a un medio de comunicación, a fundaciones… o como a usted se le ocurra… la cosa es que pueda ayudar.

No quiero que me dejen ciego por segunda vez. No quiero perderme todo el nuevo mundo. No quiero dejar de ser parte. Por eso pido su ayuda. Desde ya, mil gracias… y sé que usted, algún día, también lo valorará.

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  1. #1 por María Isabel Arriagada el 14/09/2011 - 12:02

    Tu posteo me parece tremendamente interesante, lo que propones es muy necesario… nadie está libre… Publicaré tu mensaje en mis redes sociales.

    Saludos afectuosos
    M. Isabel Arriagada.

  2. #2 por Jose Ignacio Corral el 24/03/2012 - 16:43

    Cuenta con la difusión Claudio. Totalmente de acuerdo con lo que transmites. Ya lo hemos publicado en nuestra red social en la publicación https://www.blindworlds.com/publicacion/6976
    Por cierto, estás invitado, pues nuestra red está pensada en la accesibilidad y usabilidad y además para todos. Un cordial saludo, Jose Ignacio Corral

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