Sincero el hombre

Estaba a punto de subir una preciosa colaboración de Claudio al blog. Pero acabo de escuchar un audio, que me ha obligado a aplazarla.

Se trata de la entrevista que dio esta mañana a Radio Biobío el diputado Enrique Estay, representante UDI de la región de La Araucanía. ¿El motivo? Probablemente muchos lo saben, pues fue uno de los temas más citados en las redes sociales el día de ayer. El tema surgió, precisamente, en las propias redes: Estay, en su cuenta de Facebook, y ante la tradicional pregunta “¿Qué estás pensando?”, escribió: “Preocupados de los maricones y no del enjambre de burócratas concertas que obstruyen todo, para que los beneficios no bajen a los más pobres y clase media”, en relación al debate que se está generando actualmente en Chile sobre la legislación de las uniones de hecho, o Acuerdo de Vida en Común (AVC).

Sincero el hombre, hay que reconocerlo. Pues precisamente en eso estaba pensando. Estaba pensando en la preocupación que le causa la prioridad que hoy está teniendo en la escena pública el debate sobre los derechos de las minorías sexuales (aún cuando debamos recordar que el AVC se aplica también a parejas heterosexuales)

Y su sinceridad continuó en la entrevista (no se las contaré… escuchen el audio). Y sus palabras han pasado a formar parte de la colección de públicas manifestaciones discriminatorias al colectivo LGBT, a la que han aportado en su momento el Cardenal Medina, Carlos Larraín, Fidel Espinoza, Iván Paredes, los humoristas del Festival de Viña, y otros más… cada uno con sus correspondientes matices, explicaciones y disculpas (en la minoría de los casos).

En las últimas semanas, el tema de la homosexualidad, sus derechos y reivindicaciones, ha formado parte del debate nacional: el silencio del discurso presidencial del 21 de mayo motivó la discusión, que ha tenido como eje la posibilidad de que en Chile se legisle sobre las uniones (matrimonio, prefiero yo) entre personas del mismo sexo.

En este contexto han comenzado a aparecer las más variadas posiciones. Y no sólo en lo público, también en lo privado y cotidiano, pues estoy segura de que los dichos de Estay representan a más de alguien… Basta ver los comentarios  debajo de su frase en Facebook. Estoy segura de que hay muchas y muchos que piensan como él, o como Medina y Larraín, y rechazan no sólo la posibilidad del matrimonio igualitario, sino a la homosexualidad en su conjunto. Y lo dicen, pues son libres de expresarlo con sinceridad. ¡Para eso estamos en democracia pues!

Y es que quizás ésta sea precisamente el momento de sincerarse. De comprometerse y tomar partido. Y yo ya lo he tomado, y con el mismo uso de la libertad de expresión, me siento con la necesidad de rechazar el repudio al otro. De rechazar los comentarios homofóbicos. De rechazar la discriminación hacia quienes aman lejos de lo heteronormativo… y con mayor razón, cuando quienes rechazan, discriminan y ofenden (pues aunque el diputado Estay diga lo contrario, “maricón” sí es una ofensa), son quienes discuten las leyes que regulan nuestra vida como sociedad, quienes deciden cómo y quiénes forman una familia legítima y quienes no. ¿Qué es falta de tolerancia y poco respeto a la opinión divergente? Vamos a ver… que una cosa es tolerancia y otra “tonterancia”… y la discriminación, por lejos, me parece la peor de las tonteras.

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