El Post Natal: ¿Derechos de quién?

Postnatal de 6 meses

Artículo publicado en La Otra Voz

Hace rato que vengo pensando que este país está mal hecho. Mal hecho, mal enfocado, no sé. Pero la semana pasada, que seguí de cerca el debate sobre la ampliación del post natal (“descanso maternal” se llama jurídicamente), volvió a asomar esa idea en mi cabeza.

Creo que el énfasis en el cuidado de los hijos recién nacidos se está poniendo justo donde no debe ponerse: en el empresariado y en la posible pérdida de espacio en el mundo laboral que implicaría aprobar un post natal universal de 6 meses.

Cada vez me convenzo más que detrás de esta gran preocupación de las autoridades de Gobierno por proteger los derechos laborales de las mujeres, se esconde realmente una defensa a los empresarios y empleadores de este país: no hay una discusión de fondo sobre cómo conciliamos las garantías adquiridas en el mundo del trabajo con la forma en que ha cambiado la familia chilena en las últimas décadas.

Yo no comulgo ni con feminismos ni con machismos acérrimos. Creo que las mujeres nos hemos ganado a pulso la inserción en el mundo laboral. Pero eso no significa que podamos obviar esa otra dimensión que tenemos, la de ser madres y la responsabilidad (y el instinto) de criar a nuestros hijos de la mejor forma posible. Y creo que es obligación del Estado apoyarnos en esa tarea, sobre todo cuando lo primero que dice nuestra Constitución es que la familia es la base de la sociedad.

Justo en este momento tengo a varias amigas “en situación de post natal”, ya sea en los últimos meses de embarazo o en los primeros meses de vida de sus hijos. Según la definición que el mismo gobierno hace en el proyecto, mis amigas y yo también pertenecemos al sector “privilegiado” que gana más de 30 UF mensuales. Claro que nadie le informó a sus guaguas, que siguen necesitando de los mismos 6 meses de lactancia y apego.

Como me comentaba una de ellas, en el discurso de las ministras Matthei, Schmidt y Von Baer, hay un fuerte acento asistencialista en la entrega de este tipo de beneficios y otros más. De eso se trata la tan mentada letra chica que ha cruzado diversas iniciativas de este gobierno, y que está dejando fuera a la creciente clase media: ayudemos a los “pobres”, que nunca van a poder salir adelante por sí solos, mientras el jamón del sándwich sigue estirándose para alcanzar a cubrir sus gastos de vida, el alto endeudamiento y tal vez le alcance algo a futuro para tener una vejez semi decente.

Cuando escucho a la Ministra Evelyn Matthei decir que las mujeres también tenemos todo el derecho de privilegiar nuestras carreras y que no nos pueden forzar a volver al siglo pasado y quedarnos en nuestras casas, no puedo dejar de pensar en si alguna vez le tocó ir a trabajar dejando a un bebé de meses al cuidado de una extraña o en una sala cuna con una alta posibilidad de contagiarse con millones de virus. O incluso si tuvo que acomodarse en un baño de la pega, sin ni una privacidad, para poder sacarse la leche y evitar la incomodidad y el dolor de los pechos llenos y seguir alimentando a su hijo con la mejor opción que podría tener para recibir buenas defensas a lo largo de su vida.

Es cierto, tenemos el derecho a optar y creo que no tiene nada de malo querer volver a tu trabajo y “cuidar tu puesto”. Pero la verdad, entre mi grupo de amigas “privilegiadas” profesionales que ganan más de 30 UF, veo a varias que lo están pasando mal por no tener la opción de quedarse unos meses más con sus hijos.

No creo que sea deber del Estado tomar esa determinación por las madres. Todo lo contrario, creo que es su deber apoyarlas a TODAS y propender a entregar los mecanismos para realizar esta tarea de la mejor manera posible, incluyendo al padre pero también castigando a los empleadores, no a las trabajadoras a priori.

Por ello insisto en que este país está mal enfocado. Porque si hablamos solamente en lo que respecta a materias económicas – por último-, lo que va a pasar en el futuro es que no vamos a tener la suficiente mano de obra para que Chile crezca al tan anhelado 7% anual, si en verdad las cifras macroeconómicas representan desarrollo y bienestar para todos, o al menos chorrean una que otra bondad a las personas.

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  1. #1 por Jorge Fernández el 06/06/2011 - 21:05

    Estoy muy de acuerdo. El trabajo no le puede quitar la posibilidad a ningún ser humano de disfrutar de tiempo no productivo para hacer lo que a bien disponga. En ese tiempo está la posibilidad de crear, de humanizarnos y no ser sólo herramientas. Y sobre todo en lo que respecta a la crianza de los niños ese tiempo es más que necesario.

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