¿Cómo aparecen las mujeres en las noticias chilenas?

Colaboración de Patricio López, periodista.

Los medios de comunicación son un espejo, el más grande en que nos miramos colectivamente, que nos devuelve una imagen como de vidrio cóncavo. Una donde los grupos sociales que están al centro se ven excesivamente reconocidos, a costa del empequeñecimiento de los grupos de los bordes. Operan en ello no sólo mecanismos de poder conscientes, sino también procesos culturales que hacen que relaciones de dominación tejidas a lo largo del tiempo nos parezcan naturales. Estas situaciones afectan, entre muchos otros, al imaginario de la mujer en la construcción de la noticia.

Hace algunos días comentábamos con una colega –pisco sour de por medio- sobre la pretensión que todavía algunas y algunos colegas tienen de realizar un periodismo sobre la base de la objetividad. Aceptar que nuestro gremio posea este súper poder que le ha sido negado al resto de la raza humana, supondría olvidar  que los medios son un campo central de disputa política y simbólica.

Esto queda en evidencia todos los días. En la lucha de grandes empresarios o conglomerados políticos por controlar medios. O, desde el otro lado, en los nuevos David del Medio Oriente, que a través de las redes sociales han roto la censura y han hecho tambalear a gobiernos ilegítimos.

Esta mirada de una parte del periodismo, la de la objetividad, es de gran ayuda para el poder. Quienes lo detentan, quisieran mostrar a través de los medios la idea de que este orden siempre ha sido y será así. Gracias a ello, reproducimos relaciones que le niegan a los subordinados, entre ellos las mujeres, su derecho a la igualdad en lo público y en lo privado.

En Chile, y a pesar de los cambios culturales que hemos vivido en los últimos 20 años, seguimos viendo noticias con resabios de la era machista. Ha sido evidente, por ejemplo, en la discusión sobre el postnatal de 6 meses: los medios en general han tratado el tema como si no existieran los hombres. Como si a los hijos los trajera la cigüeña de París. Esto induce a la opinión pública a creer que:

  • La legislación sobre los hijos que nacen sólo debe afectar a las mujeres.
  • El financiamiento laboral y de salud de los nuevos hijos sólo es un problema que debe afectar a la fuerza de trabajo femenina.
  • La discusión sobre cuánto tiempo pasar en el hogar y cuánto en el trabajo, debe ser diferenciada para mujeres y hombres.
  • Sólo deben preocuparse de quien cuida a los hijos las empresas que tienen mujeres trabajadoras.

¿Cuántos chilenos (¡y chilenas!) dan por ciertos estos cuatro supuestos? Este es uno de los efectos de la creencia en el periodismo “objetivo”.

Pero el problema no afecta únicamente a las noticias sobre leyes y políticas públicas. Varias veces a la semana se imprime el carácter sexista de las portadas de Las Últimas Noticias. Por nombrar sólo una: aquella donde se calificaba de “viva” a la animadora Francisca García Huidobro, por dejar a su hijo al cuidado de su padre, mientras trabajaba en el Festival de Viña.

Es cosa de darle una vuelta: ¿Qué tiene de viveza? ¿Qué tiene de especial? ¿Qué tiene de noticia?

Está en desarrollo, en muchos campos, la tarea de develar que Chile todavía vive una división social de los géneros que no es consensuada y que por lo tanto debe problematizarse. Lo mismo ocurre en la construcción de la noticia, yendo en contra de la idea de la objetividad. Esto implica una obligación que debería ser básica para los periodistas, en tanto profesionales de las ciencias sociales: reflexionar sobre las propias prácticas y asumir un rol intelectual, en vez del de la mera reproducción.

Pero ojo, que tampoco tiene nada de difícil. Como punto de partida, sólo basta preguntarse cuándo y cómo aparecen las mujeres y los hombres en los medios de comunicación chilenos. Quizás, habría que partir por las revistas de mujeres.

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  1. #1 por Juancarlito el 24/03/2011 - 11:57

    A mí (a nosotros) en primer año de Periodismo nos enseñaron que la objetividad NO EXISTE, que todo lo que escribimos, hablamos, comunicamos es -con suerte- una INTERPRETACIÓN SUBJETIVA DE LA REALIDAD. O sea, que siempre estamos opinando, interpretando, asumiendo, defendiendo posturas, tomando posiciones.
    Si a mí (a nosotros) nos enseñaron eso en primer año, ¿cómo hay colegas que siguen aspirando a “hacer el periodismo más objetivo posible”? De ahí p’adelante, todo mal.

    Saludos

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